En Argentina, la inflación supera el 100 por ciento

Las copas de vino tintineaban en una joya culinaria art nouveau que se regodeaba en su esplendor restaurado. Era la noche de las degustaciones en esta cafetería de más de cien años convertida en restaurante en el antiguo zoo de Buenos Aires, mientras de la cocina salían tartar de remolacha, chipirones a la plancha y un perfecto ojo de bife, perseguidos por una mousse de chocolate aterciopelada.

“Está claro que apostamos fuerte a que hay oportunidad en Argentina en el sector gastronómico”, dijo Pedro Díaz Flores, durante una visita al restaurante Águila Pabellón, del que es copropietario, el decimoséptimo emprendimiento gastronómico que ha abierto en Buenos Aires en los últimos 18 meses.

En Buenos Aires, la cosmopolita capital argentina, está floreciendo un panorama culinario de talla mundial. Esto no sería necesariamente noticia si no fuera por el hecho de que Argentina se encuentra en medio de una crisis financiera extraordinaria.

La inflación supera el 114 por ciento —la cuarta tasa más alta del mundo— y el peso argentino se ha desplomado, con una caída del 25 por ciento en tres semanas de abril. Sin embargo, es la caída del peso lo que está impulsando el auge del sector de la industria de restaurantes. Los argentinos están ansiosos por deshacerse de la moneda lo antes posible, y eso significa que las clases media y alta salen a comer más a menudo, y que los dueños de restaurantes y chefs están volviendo a invertir sus ingresos en nuevos restaurantes.